Juracán: Mitos y Realidades del Huracán
Por ahí viene Juracán… El aire se espesa, las nubes se arremolinan y el mar comienza a rugir. Estamos en el corazón de la temporada de huracanes, y en el Caribe, esa frase no es solo un aviso: es parte de nuestra memoria colectiva.
Para los taínos, estos vientos no eran simples fenómenos meteorológicos; eran la ira de Juracán, el espíritu indomable de las tormentas. No era un dios que se pudiera engañar o apaciguar fácilmente. Su furia recordaba a todos que la naturaleza no pertenece a nadie, y que cada cosecha, cada yucayeke (aldea) y cada vida dependían de la armonía con los elementos.
Los behiques —sabios y guardianes espirituales— contaban que, cuando Juracán giraba sobre las aguas, lo hacía acompañado por Guabancex, diosa de los vientos huracanados, y por sus mensajeros Coatrisquie y Guataubá, trayendo lluvias torrenciales y relámpagos que podían cambiar el destino de una comunidad entera.
En Entre Diosa y Estrella, una figura que alguna vez fue el temido Juracán vive entre los hombres. Nadie sabe si ha venido a protegerlos o a ponerlos a prueba, pero todos sienten que, cuando sus pasos resuenan, el viento cambia.
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Atrévete a entrar… antes de que llegue la próxima tormenta.
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